Tras recibir ataques, el GFS Pride se hundió aunque sus 21 ocupantes fueron salvados, mientras que el buque Cape Dao, de Antigua y Barbuda, también resultó destruido.
La intranquilidad en los mercados energéticos crece ante la prolongación de las tensiones en Medio Oriente y su impacto negativo en la disponibilidad de petróleo.
Los ataques contra estas embarcaciones han generado un estado de alerta máxima en una de las zonas de transporte de hidrocarburos más críticas y conflictivas a nivel mundial. Afortunadamente, no se registraron víctimas fatales.
El mandatario estadounidense afirmó que su nación mantiene el dominio absoluto del paso estratégico y atribuyó la insistencia de Teherán a su posición de debilidad actual.
Tras esta ofensiva norteamericana, los medios de comunicación iraníes reportaron disparos de misiles contra blancos de Estados Unidos en territorio jordano. Por su parte, el Comando Central estadounidense comunicó que carece de reportes sobre supuestos bombardeos a una base aérea en aquel país.